La influencia de los estados de ánimo en el trabajo!

Todos nosotros como seres humanos, nos comportamos y en esencia somos fundamentalmente emocionales, más allá del factor racional que nos caracteriza como especie.

Al estudiar las emociones podemos ver que son reactivas y especificas, y son los acontecimientos o eventos del entorno los que las desencadenan. Es por ello que debemos estudiar el acontecimiento generador si queremos comprender una emoción.

Si lo que buscamos es la repetición de una emoción, una vez identificadas las características del evento que las generó trabajaremos en mantener estas condiciones. Pero si por el contrario, lo que nos interesa es eliminar esa emoción debemos comenzar a manipular las variables que determinan las características del evento estudiado.

Los estados de ánimo son el mix de nuestras actitudes en un determinado momento. Es decir, que todas nuestras actitudes, para con lo que sea, constituyen nuestros estados de animo. Por consiguiente, un cambio en una o unas pocas actitudes, conlleva un cambio en nuestro estado de ánimo. Es por ello que estos estados son dinámicos y por lo general somos incapaces de reconocerlos.                                                                         

Los estados de ánimo condicionan las emociones, las que a su vez disparan acciones. Estos estados son transmisibles, es decir, que nuestro estado de ánimo puede predisponer a las personas con las que interactuamos a reconfigurar su mix de actitudes, tomando como parámetro las nuestras. Es aquí donde se lleva a cabo una lucha de actitudes, donde las más fuertes tienden a prevalecer sobre las más débiles.

Lo recomendable es pensar que “estamos” en determinado estado de ánimo y no que “tenemos” un determinado estado de ánimo. Esto nos ayudara a ver a los estados de ánimo como un lugar; como el lugar donde se asienta nuestra vida emocional.

Llevando estos conceptos a la organización, nos encontramos con el desafío de observar y reconocer nuestras emociones y estados de ánimo, desarrollando herramientas y competencias para alinearlos con objetivos y metas personales y organizacionales.

En la mayoría de las organizaciones los estados de ánimo negativos del personal se ignoran y no se miden. Definitivamente esto no es bueno para las organizaciones ni para sus miembros.

En ocasiones un nuevo colaborador puede ingresar a la organización “dentro” de unos estados de ánimos favorables y positivos que trae consigo. Pero al encontrarse ya en la organización, puede que sus actitudes caigan en la lucha contra las de sus nuevos compañeros y/o supervisores. Dejando a este nuevo colaborador en unos estados de ánimos desfavorables y negativos para la obtención de los objetivos y metas que deben alcanzarse.

Debemos aceptar que siempre vamos a estar en uno u otro estado de animo, inevitablemente; y eso por eso que tenemos que sentir la responsabilidad de hacer lo que podamos para intervenir y modificarlos a fin de que resulten un buen lugar donde encontrar nuestra vida emocional. 

(Raúl Nicolás Jardin)

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